Turismo & Ocio

¿Qué tiempo dedicamos a cada viaje de ocio?

24 - 10 - 2017

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UNA NUEVA FORMA DE CONSUMIR LOS VIAJES DE OCIO

El acceso inmediato a una gran variedad de contenidos de viajes gracias al uso masivo de la tecnología han modificado notablemente la manera en que los turistas afrontan el consumo de viajes de ocio. Dreaming, planning, booking, experiencing y sharing son etapas por las que transita hoy en día todo viajero, cualquiera que sea su tipología, variable sociodemográfica y hábitos o comportamientos. Lejos están los tiempos donde los viajeros tenían que esperar a que salieran a la calle los folletos que los tour-operadores distribuían a las agencias de viaje, y estos entregaban a los clientes, a través de los cuales se tenía la única oportunidad de echar una ojeada a las distintas opciones de vacaciones. Hoy en día se consulta en la red cualquier aspecto relativo a nuestro viaje, independientemente del canal que luego se escoge para la reserva.

La facilidad con que hoy podemos acceder a las información de viajes ha creado un nuevo ecosistema de consumo de viajes de ocio, desde la primera fase de soñar el viaje, pasando por la etapa de planificación, para luego pasar a la reserva, que desembocará posteriormente en el disfrute del mismo, y en los últimos tiempos finaliza en el momento de compartir dicho viaje, bien a través de las formas más tradicionales como amigos y familiares, o bien a través de las populares redes sociales, con comentarios, o subiendo las fotos o vídeos que muestran las propias experiencias vividas.

 

EL BAROMETRO BRAINTRUST

Según los datos de nuestro Barómetro Turístico BRAINTRUST, los españoles asignan cada vez más tiempo a soñar y planificar el viaje, dedicando más de un tercio de su tiempo a ambas fases, dejando un exiguo 10% del tiempo a la reserva, y el resto al disfrute y a dejar el rastro del mismo en los canales correspondientes.

En el momento de la concepción o dreaming, que es la base sobre la que se asienta un viaje, los turistas del siglo XXI son más propensos a considerar nuevos destinos en esta etapa temprana, ya que encuentran contenido inspirador en distintos medios, blogs y canales sociales, un momento impensable hace unos años donde nadie tenia acceso a la información para concebir sus sueños alrededor del mundo. A esta fase ya le dedicamos un 18% del total del tiempo que le dedicamos al viaje, una etapa donde las marcas tienen la oportunidad de conectar con los viajeros e impactarlos en un plano emocional donde el hemisferio derecho cerebral juega un papel importante, y donde los proveedores pueden gestionar ese componente fundamental de un viaje, proponiendo una experiencia única y diferencial que luego compense el precio que vamos a pagar por ello, dilema que se planteará en las siguientes fases..

 Inmediatamente después los viajeros, procedemos a la planificación del viaje (planning), etapa a la que los viajeros asignamos otro 18% de nuestro tiempo, son momentos en que una vez decidido ese destino y ese viaje, hay que poner en el radar todas las opciones para elegir aquellas que más nos interesen. Las marcas que nos han inspirado a la hora de soñar el viaje van a estar muy presentes, ya que habrán dejado una huella imborrable. En este período de planificación se contrasta información a partir de relatos, fotos y opiniones, las calificaciones de individuos reales generan mayor fiabilidad que cualquier información aportada por empresas o artículos de profesionales. Las opciones son múltiples, aterradoramente inabarcables, por lo que se necesitan expertos que nos ayuden a simplificar el proceso, es un momento donde empieza a aparecer nuestro hemisferio izquierdo, que trata de poner orden y lógica a todos los sueños que inundaron nuestra mente en la fase temprana de concepción del viaje. Aquí se pone en valor tanto el contacto con las personas como ha venido siendo habitual, pero también la optimización de las últimas tecnologías que ayudan de forma muy valiosa en este proceso, aquellas no pueden vivir sin éstas, y éstas no pueden vivir sin aquellas.

Según el Barómetro BRAINTRUST, en el instante de realizar la reserva se tienen en cuenta aspectos más intangibles como el producto, la amplitud de oferta, el asesoramiento, la seguridad, la rapidez, la flexibilidad, las garantías,  ,  y por supuesto aspectos más tangibles como el precio, que según los datos del Barómetro es el factor más relevante sólo para el 35% de los viajeros, por lo que los ámbitos más emocionales resumidos en la confianza se convierten en factores cruciales para el viajero a la hora de decantarse por una opción u otra, y no sólo el precio, sabiendo que la selección se hará eso sí, entre las ofertas más competitivas. Para el turista español ocuparse del “booking” supone sólo una inversión del 10%, hecho también vinculado con la inmediatez que proporcionan muchos de los canales de compra.

Los últimos peldaños son denominados experiencing y sharing. En la actualidad estas fases se han entrelazado, ya que es más fácil que nunca transmitir una experiencia de placer. Pero se hace difícil pensar que a la parte de disfrutar sólo le dedicamos ya un 45%, menos de la mitad del tiempo total del viaje, hábitos que eran desconocidos hace unos años donde casi la totalidad era para este disfrute.

Finalmente los viajeros dedicamos ya cerca de un 10% a compartir nuestras experiencias de viaje, esparciendo nuestras emociones y recuerdos en los distintos canales disponibles, tanto en redes sociales, como en plataformas de comentarios, espacios éstos, que se han convertido en aliados de los viajeros, y a donde acudimos en busca de referencias fiables, y que como parte última del ecosistema retroalimentan de nuevo a las primeras fases.

 

LOS COMPORTAMIENTOS DE LOS VIAJEROS SEGÚN EL BAROMETRO BRAINTRUST

Respecto al género las mujeres invierten más que los hombres en los bloques de planning (18,5%), booking (10,7%) y sharing (9,5%). Los varones se posicionan por encima en las etapas de concepción y experiencia.

Si analizamos las preferencias por edad, los adultos de entre 35 y 44 son los que más “sueñan” sus viajes (18,4%), seguidos de cerca por los jóvenes de 25 a 34. La franja de 18 a 24 dedica un periodo importante a la planificación (18,7%), mientras que en reserva no existen grandes diferencias en todo el espectro de edades, que como ya mencionamos anteriormente alcanza una media del 10%. En experiencing los mayores de 45 se sitúan en cabeza dedicando un 47,7% y los jóvenes de entre 18 y 24 años son los que más comparten (9,8%), teniendo a los mayores de 55 años a tres puntos de diferencia. Este último dato es significativo a la hora de comprender los nuevos hábitos generados a partir de la profunda transformación digital que nos rodea.  

Por regiones los andaluces son los que más comparten sus vivencias (9,5%) y más tiempo gastan en reservar (47,4%); los vascos ganan a nivel nacional invirtiendo en experiencia (47,4%); los valencianos son los más proclives a la planificación (19,7%), y en última instancia los catalanes derrochan más en soñar que en el resto de comunidades autónomas (18,9%).

 

LA NECESIDAD DE TRANSFORMACION DE LA INDUSTRIA DE LOS VIAJES

Según Ángel García Butragueño, Co-Director del Barómetro y responsable de la división de Turismo y Ocio de Brain Trust CS: “No se compran los viajes hace 10 años como se hace hoy, ni como se hará dentro de 10 años , hay un nuevo viajero, un nuevo modelo de usuario que quiere ir un paso adelante y alcanzar territorios desconocidos, su objetivo es lograr una inmersión total, sentirse ciudadano del mundo, y no tiene miedo de arriesgar en el momento de pensar, elegir, decidir un viaje.  La economía de la experiencia ha creado una filosofía que anima y valora las vivencias por encima de todo.  Los turistas valoran cada vez más su autonomía, por lo que buscan proveedores que les permitan desarrollar todas las fases del ecosistema de consumo en base a su criterio, y solicitan plataformas únicas donde poder navegar sobre las aguas del do-it yourself o el do-it for me”.

Para José Manuel Brell, Co-Director del Barómetro, “Es un hecho irrefutable que la transformación digital está cambiando la forma de consumir, de comunicar, de relacionarse, donde el cliente ha pasado a tener el poder de la relación comercial. Los proveedores de la industria turística han venido actuando pensando en el corto plazo, buscando intereses particulares poniendo su foco en el producto en lugar del cliente, desagregando la oferta,  dejando al viajero la opción de ser multi-marca, multi-canal, multi-proveedor, con modelos de negocio más precarios y de menor rentabilidad. Se hace necesaria una visión a medio y largo plazo, donde los distintos actores busquen sinergias, construyan modelos de negocio más sostenibles, y se edifiquen plataformas completas (end to end) que satisfagan las necesidades de un viajero cada vez más cualificado, más informado y más conectado”.

 

CONCLUSIONES

Es de vital importancia para el futuro que los diferentes actores se encuentren presentes en las distintas fases del nuevo ecosistema de consumo de viajes de ocio, o se verán relegados por otros nuevos grandes jugadores con una estrategia más global.

No hacerlo puede significar la pérdida progresiva de competitividad, de cuota de mercado y de espacio de mercado disponible, dentro de un entorno optimista y un sector en continuo crecimiento.

Desde BRAINTRUST te aportamos el soporte metodológico que necesitas para orientar tu estrategia, mejorando tu competitividad, garantizando un modelo de negocio sostenible,  y ofreciendo una mejor experiencia de cliente.

Angel García Butragueño (Co-Director del Barómetro Turístico BRAINTRUST)

agbutragueno@braintrust-cs.com

José Manuel Brell (Co-Director del Barómetro Turístico BRAINTRUST)

jmbrell@braintrust-cs.com