Control De Gestión

Cómo evitar que el inventario oculte una mala gestión

17 - 04 - 2017

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La importancia de salir bien en la foto

No sé si alguna vez por falta de tiempo has hecho una presentación que estéticamente estaba bien, pero con malos cimientos.

Imaginemos que es un informe financiero. Si no está bien preparado, en cuanto alguna persona empieza a profundizar en los datos, se descubre el pastel: los números no tienen soporte o son estimaciones con poco fundamento. La información preparada no sirve para tomar decisiones, es subjetiva y no cuadra con la realidad.

Igual que cuando estudiábamos e íbamos al examen con la materia cogida con alfileres. Justo es pasar el examen y no acordarse de nada.

Estéticamente todo correcto, pero internamente no funciona

Existe mucha presión en las empresas por dar buenos resultados, por salir bien en la foto. En algunas ocasiones la valoración de inventarios puede hacer que una empresa pase de pérdidas a beneficios. Y desgraciadamente sólo nos interesa el número final y no hacer las cosas cada vez mejor. Jugar con las valoraciones para estos fines, lo único que consigue es encubrir una mala gestión. Y ya hemos vivido sus consecuencias durante la crisis con entidades financieras, inmobiliarias y otro tipo de empresas.

No existe una fórmula mágica para valorar el inventario, pero el sentido común nunca falla:

El inventario debe reflejar el valor de mercado

Además, llevar un buen inventario (independientemente de su valoración) tiene gran importancia como ya comenté en otro artículo al que puedes acceder haciendo clic aquí. “Inventario el gran olvidado”.

Situaciones especiales de valoración

Es posible que nuestro inventario no tenga precios estables porque está sometido a la variabilidad del mercado, y además por la actividad que desarrollemos (necesitamos tener existencias) tenga peso sobre los resultados:

  • Volatilidad en el precio de las materias primas,
  • Volatilidad en los mercados financieros
  • Mercados muy variables y riesgo de obsolescencia.

Y, en estas situaciones, ¿qué hacemos?:

  • ¿No mejorar nada de la gestión porque nuestros resultados dependen de factores externos?
  • ¿O hacerlo lo mejor posible en lo que depende de nosotros para ver si somos capaces de amortiguar la volatilidad de los mercados?

La gran mentira de la contabilidad

¿Qué pasa cuando tenemos inventario sin rotación?

  • Si lo vendemos por debajo de coste, contablemente damos pérdidas. El sentido común dice que es mucho mejor tener algo de dinero en efectivo que no un balance con unas cifras de inventario infladas.
  • No queremos dotar la provisión: nos engañamos a nosotros mismos diciendo que sí lo podemos vender, que ha sido una situación excepcional y no lo dotamos. Para salvar esa provisión jugamos con proveedores y clientes para hacer ventas ficticias (con devolución pactada) o depósitos de proveedores (con compromiso de re-compra).

Claro que nos equivocamos en la gestión de inventarios. Hay veces que compramos mal o en cantidades no adecuadas. Admitámoslo y pongamos los medios para minimizar sus consecuencias. No tomar decisiones lo único que hace es empeorar la situación.

Para saber más sobre la realidad de cada partida del balance echa un vistazo haciendo clic aquí a “Dame tu balance y te diré quién eres”.

 

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